jueves, 8 de diciembre de 2016

SCHOOL no jinsei monogatari (SCHOOL monogatari) 0.0


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PRÓLOGO

Rintarou Kanzaki
Rintarou Kanzaki era un chico realmente alto, atlético y bien parecido, conocido por todos nosotros como “Vampiro”, apodo que se ganó sin desearlo gracias a que siempre llevaba, debajo del uniforme escolar, camisetas negras de manga larga, el cabello – negro también - todo alborotado en su pálida -palidísima- cara, cubriéndole un poco sus guindas –casi rojos- y algo pequeños ojos. Ciertamente parecía vampiro, no solo en apariencia, sino también en personalidad. Era difícil hablar con él sin que te respondiera con monosílabos como “No” o “Sí”. Y aun cuando lo hacía, no parecía con humor de hablarte, sin importar quien fueras o en qué circunstancias lo encontraras.
Es por esto, que hablarle se convirtió en un reto divertido, a menudo realizado por los chicos de menores cursos. Muchas bromas han nacido en torno a Kanzaki, aunque en realidad éstas se encuentran dirigidas a humillar la manera en que los chicos se comportan con él, no para ofender a Kanzaki en sí. Ofenderlo nunca, para nada, jamás ocurriría algo así en nuestra escuela. La presencia de Kanzaki es soberbia y amenazante.
Yo nunca había tenido la oportunidad de acercármele, y es que nunca lo había intentado. Jamás encontré motivo alguno para ello. Después de todo, él solo era un compañero más de clases, sin importar lo llamativo que resultara su físico y su personalidad.
El hecho es que, cuando alguien como él se comporta de una manera tan misteriosa, los ingenuos chicos alrededor tienden a idealizarlo y quizás por eso han llegado a pensar tantas cosas tan positivas de él.
Aunque dije que este chico no me interesaba, la verdad no podía evitar fijarme mucho en él, puesto que no hay mucho más en qué fijarse en esta escuela. Durante un tiempo aparentemente corto me encontraba a mí mismo despreocupadamente mirándolo.
Veía que nunca salía al sol, ni en clase de deportes, ni en el almuerzo y ciertamente eso ayudaba a que su apodo siguiera en pie. Un maestro nos dijo que es porque su anemia se lo impide, pero ninguno de nosotros lo ha notado cansado o enfermo en ningún momento.
Al parecer los maestros de gimnasia ya se habían cansado de decirle, rogarle y hasta implorarle que saliera a hacer los ejercicios, obteniendo siempre un frio y serio “No pienso hacerlo” de su parte… terminaron pasándolo, aunque sea con un seis.
A pesar de ser tan intolerante, hay una razón aparente por la que los maestros son tan permisivos con él. Quizás más allá de su fama, no lo sé.
Él es alguien muy inteligente porque siempre saca las mejores calificaciones en los exámenes, pero al no hacer ninguna tarea ni trabajo escolar, normalmente nunca sube del seis en cuanto a promedio final. El trazo de su letra es fino y recto, y por alguna razón prefiere escribir en cursiva. Sé esto porque me siento delante de él, y siempre me pasa su tarea para que el maestro la revise. Cuando hace esto, yo no volteo a verlo, así que no sé qué expresión hay en su rostro. Puedo apreciar, sin embargo, el aroma a menta que emana de su cabello, aunque tampoco parece el tipo de chico que se preocupa en usar colonia. Probablemente es el aroma de su shampoo. A veces, cuando está inspirado, utiliza letra gótica para firmar sus trabajos. Generalmente, esto pasa en clase de historia así que a veces supongo vagamente que es su materia favorita.
Rintarou Kanzaki es, por mucho, el chico más popular del colegio, algo que se me hace más un infortunio que una bendición, y estoy seguro de que él piensa lo mismo, ya que nuestra escuela –la escuela Akatzuki- es solo para varones. Normalmente podías verlo siendo asechado por chicos que le hablaban con la firme intención de coquetearle descaradamente, y unos menos osados se escondían en las esquinas de los corredores para tomarle fotografías mientras él parecía no darse cuenta. Yo mismo observé esto en varias ocasiones en el pasado, desde que me encontré en la misma clase que él hace dos años, pero personalmente sabía de su existencia desde el primer día en que pisé Akatzuki. Ya que es una presencia absurdamente pesada, si no sabes de Rintarou Kanzaki, del “Vampiro”, el extraño de la escuela eres tú.
Sin embargo, incluso teniendo este tipo de vibra, este algo que hacía a los chicos acercársele sin remedio, incluso aunque parecía ser el chico más perfecto… Yo sabía algo que nadie más parecía saber de este muchacho. Saberlo me hace sentir un poco de superioridad, así que nunca le compartí mi conocimiento a nadie. Lo que sabía, lo que nadie había visto era…
Que Rintarou Kanzaki estaba solo.
Más solo de lo que incluso yo mismo podría decir.
Tal vez era yo el único que lo notaba, o tal vez él también se había dado cuenta pero no quería admitirlo o demostrarlo.
El caso es que…
Contando a los maestros, alumnos, conserjes, enfermeros, prefectos, consejeros y administradores, la escuela tiene alrededor de 250 personas viviendo en ella, sin embargo, es una verdadera lástima que nunca viera a Rintarou Kanzaki hablar con nadie. Nunca lo vi hacer muchas cosas.
Nunca hablaba.
Nunca comía.
Nunca se interesaba por nada.
Nunca salía de su pupitre hasta que las clases finalizaban. Y aun después de ello, jamás lo vi cruzar por otro pasillo que no fuera el que llevara a su dormitorio.
Siempre sentado ahí, solo en las sombras y escribiendo –o dibujando- a saber qué en aquella libreta forrada de guinda, con la que crea un muro a su alrededor.
Muchos lo notamos, pero él finge no darse cuenta de nuestra existencia.
A veces parece como si se sumergiera en su propio mundo cuando tiene eso en sus manos, así que me asusta hablarle. Además, siempre creí que a él yo no le agradaba… Y el sentimiento era mutuo.
No, es decir, por supuesto que en aquel entonces simplemente parecía que no tenía idea de mi presencia, ya que jamás dedicó una sola de sus miradas a mí, pero en las pocas veces que nos hemos cruzado, él volteaba su rostro al lado contrario mío, así que creí que el odio generalizado hacia sus compañeros era la causa de esto, en parte lo odié por eso.
No digo que me pareciera desagradable en realidad, pero antes de conocerlo en persona, yo era de la idea de “No me acercaré a ese idiota para nada”. Quizás “creído” y “ególatra” fueron palabras que surgieron de mi boca al describirlo en el pasado. Mis injustificados prejuicios sobre él eran algo exagerados, pero en mi defensa,  tenía verdaderos motivos para andarme con cuidado…
Ya llevo dos años en el internado Akatzuki y, en ese relativamente corto lapso de tiempo, me había llevado la mala experiencia de que cinco chicos se me declararan, seis se me insinuaran y diez trataran de meterme mano en la bodega de mantenimiento, las duchas, la enfermería, aulas vacías y hasta en la azotea de un edificio… Para bien o para mal, incluso yo estoy sorprendido de lo popular que puedo ser en un ambiente puramente varonil; Nunca tuve esa suerte con las chicas. De igual forma, para bien o para mal, algo que esos chicos no sabían es que sé defenderme bien. Debido a mis circunstancias en casa, mis habilidades defensivas son extrañamente altas para alguien tan bajo de estatura como yo y muchos de mis atacantes terminan en la enfermería o peor, aunque eso no significa que sea homofóbico. No, bueno, nunca me puse a pensar en ello, así que ¿Quizás lo era?
Como sea, después de eso supongo que es fácil entender el por qué me iba con tanto cuidado con respecto a elegir mis amistades, de las cuales, antes de conocer bien a Kanzaki Rintarou, solo podía presumir que tenía tres: Ren Kagami, Ashita Kou y Akari Yuu.
Tomando en cuenta a las 250 personas que conforman la escuela, y a las 120 que vienen de visita los fines de semana, creo que es algo patético y hasta gracioso el número de amigos que tengo en ella, aunque tampoco tengo ninguno otro fuera de aquí. Y no creo que estos tres tipos se puedan llamar “Las mejores opciones para socializar”, así que no tengo nada de qué presumir. Ren, Ashita y Akari son tres tipos con quienes no quisieras hablar, almorzar o caminar siquiera fuera de clases, Kain Hisae tampoco lo es y es algo que puedo afirmar sin dudas aun cuando estoy hablando de mí mismo. Pero por razones que explicaré más adelante, estos son las únicas personas a quienes podría considerar amigos.
Pero bien, volviendo al Vampiro Kanzaki, el chico de largos cabellos negros y piel transparentemente pálida, no fue sino hasta el cuatro de diciembre, hace dos años, a las seis y media de la tarde, que él se me presento.
No, en realidad nunca hizo falta que dijera su nombre, así que nunca se me presentó. Simplemente, mientras me encontraba muy tarde en el aula vacía, en una clase sin alumnos ya que era muy tarde… Solo en esa instancia, ya que había olvidado mi sudadera ahí. Entonces…
—Hisae Kain. — Dijo una muy poco conocida voz detrás de mí— .Hisae Kain. — Reiteró sin subir su nivel.
Reconocí esa voz. Era una que siempre decía “No pienso hacerlo” en clase de gimnasia.
No puedo negar que mi interior saltó un poco por la sorpresa.
—Hisae Kain. Así te llamas, ¿No?
—Sí. — Respondí mientras volteaba. Un par de pequeñas franjas rojas que hacían de ojos en una pálida cara me recibieron. Parpadeé fugazmente y dije: — Perdona, ¿Quién eres tú?—Mientras inclinaba mi cabeza a un lado.
— ¿Por qué preguntas? Sabes bien quién soy.
Qué molesto y además creído.
—Ah… Rintarou Kanzaki, ¿No?
—Sí. —Señaló un escritorio a su derecha—. El tipo que se sienta detrás de ti desde hace dos años.
Solté un largo “m” sin ánimos, pero luego de medio minuto él no dijo nada, así que tuve que seguir con la plática yo:
— ¿Y bien? ¿Necesitabas algo?
—No te habría hablado de no ser así ¿Verdad?
— En realidad me sorprende que sepas mi nombre.
— Somos compañeros desde hace dos años, sería extraño que no lo supiera.
Pero, yo nunca había hecho nada que llamase la atención. Sería normal que no lo supiera. Aunque ahora que lo pienso, tengo una fama detrás de mí. No es tan sorprendente ni favorecedora como la de él, pero es fama al fin y al cabo.
— Lo que sea  ¿Qué necesitas?— Dije.
—Necesito una hora de tu tiempo. En mi cuarto. — Fue la respuesta que obtuve.
¿Ah? En más de dos años de ser compañeros de clase Kanzaki no me había dicho una sola palabra, y ahora que lo hacía de pronto, ¿Me invita a su cuarto? ¿Es este un tipo de broma?
—No. —Dije naturalmente.
— ¿Por qué?
— ¿Por qué? No suelo ir a cuartos de desconocidos.
Él volvió a señalar el escritorio de su derecha.
—Ya te dije, llevo dos años sentado detrás de ti. Y además somos compañeros de clases.
—…No. —Repetí sin ganas.
— ¿Por qué?
—Te acabo de decir…
Esta vez fue él quien soltó el largo “m”. ¿Qué demonios? Hablar con este sujeto es mucho más complicado de lo que podrías imaginarte. Y es creído como esperaba.
Da igual, simplemente me daré vuelta y me iré.
— ¿Por qué dejas hablando a uno de tus compañeros? Irte a mitad de una conversación es de muy mal gusto, y además conmigo. ¿Acaso sabes que nunca debes darme la espalda?
— ¿Eh?
Justo ahora, ¿Dije eso de irme en voz alta?
—…Es que no pienso ir a tu cuarto.
— ¿Si?
—Sí.
—Ya…
Silencio.
Qué ambiente más denso. De todas formas ¿Por qué me estaba hablando Kanzaki? Ahora que lo pienso, debería estar en shock. Kanzaki es… Bueno, Kanzaki nunca le habla a nadie. ¿Lo mencioné? Algunos de la escuela no han siquiera escuchado su voz nunca. ¿Por qué de pronto? ¿Qué clase de inicio es este? Qué aburrido, si fuera el lector ya me hubiese ido hace tiempo. No tiene ninguna lógica, de pronto este tipo me habla. ¿Por qué? En un día normal como otros, en un lugar cualquiera como otros, en una forma nada singular o especial. Aunque la situación es obviamente única por sí sola.
De cualquier forma. En realidad, el que te hable no se siente para nada bien… No, de hecho no siento nada. Como pensé, tan solo quiero irme a mi cuarto ahora. Me pregunto cómo deshacer esta plática. Tampoco es que haya tenido mucha experiencia hablando con otros de cualquier forma.
—Entonces…— empecé—. Nos vemos.
Pero apenas había levantado el pie derecho un milímetro cuando él me detuvo.
—Estaba pensando que podrías ayudarme con algo, Hisae Kain.
Gruñí en voz baja.
—No creo…
—Es algo muy sencillo, incluso tú puedes hacerlo, Hisae Kain.
¿”Incluso yo”? Qué molesto, amigo.
—De momento, deja de decir mi nombre completo. Se siente raro.
Él parpadeó.
— ¿Es así? Hisae Kain.
Resoplé.
—Como sea. ¿Qué es eso en lo que quieres que te ayude?
Kanzaki me miró detenidamente. Me examinó de arriba abajo y de lado a lado, quizás pensando en lo que me diría a continuación. Quizás preguntándose si era digno de escucharlo. O más probablemente pensando que hablarme no había sido una buena idea después de todo. Quizás no esperaba que al momento de hablar con alguien, con cualquier persona en esta escuela, alguien le respondería de la manera en la que yo le estaba respondiendo. Tal vez esa fue la primera vez que empezó una conversación desde que llegó a la escuela, por supuesto no tenía manera de comprobar eso, pero de ser así yo estaba arruinando todo. ¿Cómo se dice? Aguafiestas ¿Tal vez? Aunque por supuesto, no es como si fuese a moderar mi tono de voz o mi manera golpeada de hablar solo por tratarse de Kanzaki. Kanzaki es Kanzaki. Y hablar con él no se siente diferente que hablar con el resto de la clase.
—En realidad, es un asunto que nos concierne a ambos— Su voz hizo eco en el aula vacía de pronto—. Me gustaría hablarte un momento. Después de eso, si crees o no en mis palabras dependerá de ti, pero si logras creer en ellas te diré lo que necesito. Eventualmente entenderás que creerme te será de gran ayuda, pero debido a que nunca antes he hablado contigo no tengo idea de tu reacción, así que es probable que no logre convencerte. Sin embargo, luego los hechos te harán ver que todo lo que te diré a continuación es verdad, pero esa será la manera más difícil de hacer las cosas. Si sabes lo que te conviene, me creerás, si no, puedes dejar al tiempo hacer lo suyo.
—… ¿Es…Así?—Por supuesto.
No tenía ni idea de cómo debía responder. Aunque había entendido lo que me había dicho, el discurso en sí era extraño.
Nuestras miradas distantes, aunque iban dirigidas a nuestros ojos, hacían sentir pasar el tiempo más lentamente y el ambiente había estado pesado desde el inicio. Finalmente, Kanzaki cerró los ojos y se sentó en su banca, pidiéndome con un gesto hacer lo mismo. Obedecí ya que me había cansado de estar parado, y aquello parecía ir para largo.
—Kain. Verás… ¿Crees en los fantasma?—Dijo.
¿A qué venía eso?
—…Nunca lo había considerado antes. ¿No?
— ¿En sucesos paranormales? Cosas como vampiros y hombres lobo.
La cosa va de fantasmas a sucesos paranormales a vampiros… ¿Por qué?
—En realidad no. Pero, ¿a qué viene todo esto, Kanzaki?
— Te dije que quería hablar contigo.
— ¿Me detienes para decirme esto?
— Bueno, ¿Qué esperabas?
Ciertamente no una conversación de ese tipo, pero no dije nada en voz alta y solo encogí los hombros.
— ¿No?— Resopló—. Déjame decirte una cosa, Kain: Lo que te diré a partir de este punto es algo confidencial. Siéntete agradecido de que te lo diga, normalmente ningún humano común y corriente se enteraría de esto en toda su vida; el que tú lo hagas a tus escasos 17 años de edad parece hasta injusto en cierto punto.
Parpadeé sin decir nada, y Kanzaki continuó:
—Como ves, justo ahora estoy un poco atorado. No sé muy bien cómo empezar a decir lo que debo decirte.
—Solo escúpelo. Si no, me iré.
—Eso lo sé…— Él se levantó y hablo mientras alzaba las manos con lentitud—. Kain, ¿Sabías que mi apodo, “el vampiro de Akatzuki”, es más literal de lo que todos piensan? Me sorprendió cuando lo escuché por primera vez, pero me sentí aliviado al saber que todos lo decían solo por mi físico. En realidad, no había sido descubierto. Fue un alivio. No tendría que asesinar a nadie.
—…
—Verás, creer en cosas como vampiros es una locura para los humanos comunes y corrientes, pero tú no lo eres, así que me sorprendió descubrir que tenías una mente tan cerrada. Pero creo que llamar “común y corriente” a quienes no creen en este tipo de cosas es incorrecto, yo diría “ignorantes”, dichosamente ignorantes. Cruelmente ignorantes, aún sin saber que lo son. Porque, ¿Sabes? Esas locuras no son tan locas. De hecho, son reales… Además, ¿Sabes otra cosa?— Kanzaki fue hasta mí, se inclinó y su rostro quedó a milímetros del mío. Entonces, sin ninguna expresión en él, soltó la siguiente frase: — Yo soy uno. Un vampiro, quiero decir.
En este momento, ¿Qué hubiesen hecho ustedes? Al escuchar tal confesión, de un chico de 16 años quien parecía hablar con total seriedad, ¿Qué hubiesen respondido? Por supuesto, era una conversación sin sentido. Nadie sabía mucho de Kanzaki, pero seguramente tampoco nadie se esperaría que fuese este tipo de chico.
—Me voy ahora. — fue lo que dije mientras me ponía de pie.
—Espera.
— ¿Por qué?— Pregunté incómodamente—. Si ya has terminado de hablar…
—No, todavía no acabo. Siéntate.
Resoplé con hastío. “No quiero”. Kanzaki me miraba sin absolutamente ninguna expresión en su perfecto rostro, pero quién sabe por qué sentía que, si me iba en ese momento, algo malo sucedería. Kanzaki no es alguien que hable mucho, pero sin duda tiene una presencia extremadamente violenta. Me pregunto si será capaz de llegar a la violencia física. De algún modo creo que sí. Y… defenderme de alguien como él, en primer lugar preferiría evitar cualquier pelea innecesaria.
—Lo tengo, quieres que termine de escuchar todo lo que tienes que decir ¿Verdad?— Dije y volví a sentarme—. Pues bien, de todas formas no tengo nada mejor que hacer. Mañana es sábado, así que…
—Es cierto. No hay nada mejor que tengas que hacer, después de todo eres un chico solitario sin vida social ¿O no?
¡Qué molesto! Qué demonios, ¡Qué idiota creído! Ya tuve suficiente, que termine de decir lo que tenga que decir y me voy.
Kanzaki continuaba clavándome su mirada. Ah, eso se tornaba cansado.
—Así que… Continúa.
—Lo haré, pero no porque tú me lo hayas dicho…— Suspiró—. No soy alguien que vaya por ahí diciéndoles sin más a todos su verdadera forma, Kain. Pero esta es una ocasión especial. Incluso aunque parezca un momento normal, en un lugar normal, la verdad es que ahora mismo está ocurriendo algo espectacular.
— ¿Ah, sí?
—Sí. Justo en este momento, yo…— Alzó los brazos a los lados, de una manera realmente fanfarrona, mientras inclinaba su cabeza a mí para no perderme de vista ni un solo segundo. Su rostro aún no mostraba ninguna expresión para nada—. Estoy mostrándome ante ti, Hisae Kain. Un vampiro. Y además un salvador, justo ahora te diré la manera en cómo salvarte de una inevitable muerte a cambio de un pequeño favor. Hisae Kain. Si me crees y haces exactamente lo que digo, te prometo que vivirás una saludable y longeva vida, no puedo hacer algo con respecto a que será inevitablemente patética, puesto que estamos hablando de ti. Pero… Será larga, tal vez eso te baste ¿No?
“…Tiene chunibyo”—Pensé en ese momento. Ya saben, el síndrome de octavo grado, cuando te crees alguien de otro planeta o con poderes especiales. Algo como creerte un personaje de manga. Él seguramente sufría de ello.
Al tener tal problema siendo el ídolo de tantas personas, el único patético aquí eres tú, Kanzaki. Pero no te denunciaré, tampoco es que me importe tu fama, pero sinceramente creo que nadie me creerá. Es verdad que les gusto de vista a muchos, pero las personas que han hablado frente a frente conmigo no vuelven a hacerlo jamás una segunda vez, y los únicos tres que lo hacen tampoco tienen más amigos además de nosotros mismos, así que si digo que “Rintarou Kanzaki sufre de Chunibyo”, seguramente solo estos tres idiotas me creerán.
Así es como es.
Resoplé. “Por ahora…”
—Entonces bien, ¿Qué debo hacer para no morir hoy?
“…Le seguiré el juego hasta que esté satisfecho y me deje en paz.”
Kanzaki fue… Él fue hasta mí y me tomó por los hombros.
— ¿Eh?
—Muy sencillo, Kain. Oh, pobre humano tonto que aún no cree en mis palabras.
— ¿Ah?
—Te diré que…— Por primera vez, Kanzaki apartó sus ojos de mí. En su lugar, miró al lado, en un gesto bastante aburrido—. Yo… Para nada sufro de Chunibyo.
“Escena borrada”
Después de eso, se recargó en uno de mis hombros, mientras aspiraba lentamente.
—Kain. ¿Te gusto?—Preguntó de la nada.
—… ¿Uh?
— ¿Te gusto?
…¿Eh?
—…Ah… ¿Qué? ¿Estás hablando…De forma romántica?
—Obviamente.
—…
— ¿No?
Mi mente quedó en blanco por eternos segundos que parecían horas. ¿Por qué dejé de respirar? Las manos de este tipo… Estaban heladas. Me pregunto si alguien más las ha tocado alguna vez. No parecen humanas para nada… En cambio, mi cara se sentía extremadamente caliente.
Este sujeto, tan creído y ególatra, me pregunta eso más como confirmando lo que ya sabe. Tal como lo pensé, es justo como me imaginé que sería y peor. Tan solo uno más de los élites que hay en la  sociedad, que se regodean de los idiotas que los idolatran sin saber que son tan solo simples y comunes personas normales. ¿Lo dije antes? ¡No quería acercarme a este tipo a menos que sea absoluta y completamente necesario! En verdad me enoja, en serio es molesto, trata al resto de la clase como seres sin existencia. Para él no parece tener importancia los sentimientos de los demás, y aunque soy igual, no me gusta eso de mí así que verlo en alguien más resulta fastidioso. Este hombre, este idiota… Lo odio. Lo odio. ¡Lo odio! ¡Lo odio! ¡Lo odio! ¡Lo odio! ¡Lo odio! ¡Lo odio! ¡Lo odio! ¡Lo odio! ¡Lo odio más que a nada en el mundo!
…Pero…
—Kanzaki.
— ¿m?
—… No creo que… No creo que exista chico en esta escuela… a quien no le gustes.
—…— Él calló un momento, sin separarse de mí, pero después dijo: — ¿Así qué?
—Así que…P-por supuesto… Que yo soy un chico igual al resto de la escuela. ¿No te basta esa respuesta? Debes ser capaz de leer entre líneas.
Este es uno de esos casos ¿Sabes? En los que el chico en cuestión es más idiota que el chico élite en el que se fijó. Aun sabiendo que Kanzaki es un tipo normal, aun sabiendo que solo los idiotas se fijan en él sin conocerlo realmente… Incluso aunque es algo que odie… ¿Cómo esperan que no me fije en alguien como él?
Tan solo soy humano…
…Pero he de aclarar, que “gustar”, es diferente a “querer” y mucho más a “amar”. Tan solo me gusta su apariencia, no es como si quisiera…
—Entonces ¿Quieres salir conmigo?
…¿Uh? ¿Qué es lo que Kanzaki…? ¿Qué dijo?
— ¿Qué?
— ¿Quieres salir conmigo?
—…
— ¿No?
El que me preguntara eso…
Estoy seguro de que cualquier chico estaría en el séptimo cielo de la alegría al escuchar aquello. Mira, justo ahora Kanzaki está pidiéndome salir con él. Es un shock bastante grande. Sin embargo, yo…
…No siento nada especial.
—En realidad, no. — Fue lo que dije al final.
El imaginarme salir con él, besarlo, tomarnos de la mano… Ciertamente no me molesta, pero… No creo que ese sentimiento llamado “amor” sea esto, así que no puedo salir con él.
Kanzaki se había quedado completamente en silencio y sin mover un solo músculo, así que empecé a preguntarme si debía decir algo como “lo siento”. No es mi primera vez rechazando a alguien, pero además de él, solo otra persona me había pedido ser su pareja tan amablemente, entonces, no sé si lo que dije fue hiriente o hasta qué punto lo fue, de haberlo sido.
Justo empezaba a pensar esto, cuando Kanzaki levantó su rostro. Lo elevó hasta que solo pude ver su barbilla, soltó aire y se irguió.
—Excelente.
—… ¿Uh?
Kanzaki me miró sin rastros de lágrimas o cualquier otra cosa además de indiferencia en su bello rostro y dijo:
—No hay nada que me una a ti. Te gusto y me gustas, pero no pretendemos salir, así que ahora mismo puedo contarte todo aunque tenga que ponerte en peligro momentáneamente. Qué bien, esos segundos que tomaste para pensar en tu respuesta realmente me angustiaron, Hisae Kain.
Me quedé sentado ahí, con cara de idiota, sin saber qué más hacer. Este era claramente un shock mil veces más fuerte que cualquier otro que haya recibido esa tarde. ¿Qué diablos era este tipo?
De repente sentí algo helado que tocaba mi muñeca y tiraba de mí. Levante la vista. Kanzaki estaba tomando mi mano.
Ya que se había hecho de noche y no habíamos encendido las luces, sus ojos rojos parecían un par de faroles en aquella inmersa oscuridad. Qué miedo.
Kanzaki levantó su mano izquierda, porque sujetaba la mía con la derecha, y con su dedo índice señaló el techo.
—Cuarto piso. Vamos a mi cuarto, para que pueda explicarte todo mejor.
Parpadeé con recelo pero sin decir nada. Kanzaki resopló.
—Para que puedas creerme necesito de ayuda visual que solo encontraré en mi habitación. Lo siento, pero si no vienes deberás ir por el camino más difícil y encontrar pruebas para creerme en los hechos que sufrirás a continuación.
Aunque dijo eso, no me moví de mi lugar.
— ¿Qué pasa?— Preguntó él—. ¿Acaso desconfías de mí ahora que sabes “aquello”?— Parpadeó como si no lograra entender algo—. Tienes fama por fracturar a tus agresores ¿No? “El estruendo rojo” sabe protegerse, así que si intento propasarme contigo confío en que serás capaz de defenderte por ti mismo sin problemas ¿Me equivoco?
…Aunque digas eso…
Kanzaki, realmente no tengo deseos de lastimarte, aunque eres bastante idiota.
Él suspiró y bajó la cabeza.
—Ya veo. Bien, será por las malas entonces. — Soltó mi mano en ese momento y caminó a la salida, abrió la puerta, pero se detuvo en el umbral y me dedicó una última mirada—. Acerca de lo que ocurrirá a partir de ahora, trata de soportarlo hasta que llegue yo para salvarte ¿Bien? Nos vemos. — Dijo, y salió tan repentinamente como había llegado.
Al encontrarme solo en las penumbras, de pronto mi mente empezó a procesar algo que antes aparentemente se me había pasado por alto…

Kanzaki había dicho, en algún punto de su atropellado discurso…  ¿“Te gusto y me gustas”?…

Capítulo 1. Fin.

SCHOOL no jinsei monogatari -La historia, detrás de esta historia-

Esta es una historia de amor y odio.
La historia de una vida escolar.
Una muy extraña vida escolar.



Inicié este proyecto hace alrededor de 6 años. Casi ese mismo tiempo tiene la idea de un romance escolar, en medio de una atmósfera mágica, en mi mente.
La trama "Humano enamorado de un ser mágico" ya está muy usada, sin embargo espero que esta historia no sea tan cliché o si lo es, al menos te parezca entretenida y ¿Por qué no? placentera.
En sí, la trama trata de eso: Hisae Kain, estudiante del internado Akatzuki, un día es abordado por su compañero Rintarou Kanzaki de manera precipitada y espontánea. Sin razón aparente, su romance comienza. ¿Qué verás aquí?
Ángeles, Vampiros, Hombres lobo, Centauros, Demonios, Fantasmas... Cualquier personaje típico de un cuento de hadas.
¿Qué tipo de romances encontrarás?
Un romance unilateral, la friendzone a tope, alumno-profesor, incesto, shota, amor yandere~
Hablando de otro tema, mi verdadera pasión es dibujar por lo que verán algunas escenas ilustradas por mí misma.
¡Muchas gracias por decidir embarcarte en esta historia!

HitaGii